​Queridos amigos: muy buenos días. ¿Cómo están? Permítanme comenzar la reflexión de hoy, compartiéndoles el siguiente recuerdo: durante el cónclave 2013, cuando fue elegido Jorge Mario Bergoglio, cada cardenal tenía cinco minutos para dirigirse a los demás. De la breve presentación (de solo tres minutos y medio) el discurso de Jorge Mario Bergoglio, fue impactante y decisivo. Dijo a los cardenales: “El único propósito de la Iglesia es salir de sí misma y darle al mundo la Buena Noticia de Jesucristo, ir a las periferias, no solo las geográficas, sino también las existenciales: las del pecado, el dolor, la injusticia, las de la ignorancia y la indiferencia religiosa. Pero la Iglesia se ha encerrado en sí misma (…). Se ha vuelto autorreferencial y eso la enfermó.  Hay dos imágenes de la Iglesia, la que evangeliza y sale de sí misma, y la Iglesia mundana que vive en sí, de sí y para sí. El próximo Papa debería ser alguien que ayude a la Iglesia a salir hacia las periferias existenciales”. Este breve discurso cautivó los corazones y las mentes de los electores. El cardenal Christoph Schonborn dijo: “Esto es lo que necesitamos”. 

Comienzo con esta cita, porque en la Fiesta de la Ascensión, los textos bíblicos tienen un acento fuertemente misionero. El Evangelio de hoy es contundente: “Jesús dijo a los Apóstoles: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos…” Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús. 

​En este texto tan breve y profundo Jesús define en forma magistral la misión de los Apóstoles. Nos dice que la tarea principal de la Iglesia consiste en hacer discípulos a todos los pueblos. Sus nuevos seguidores deben aprender a pensar, sentir y actuar como actuaba Jesús. No estamos para encerrarnos en la Iglesia, no estamos solo para el culto. Todo lo contrario. Estamos para “ir a las periferias existenciales como las del pecado, el dolor, la injusticia, las de la ignorancia y la indiferencia religiosa”. Cuánta claridad y cuánta belleza contienen estas palabras del Papa Francisco.

​El Padre Arnoldo Janssen, fundador de mi Congregación, la de los Misioneros del Verbo Divino, se sintió profundamente interpelado por eltexto del Mandato Misionero del Evangelio de hoy. Se inspiró en él para fundar la Congregación misionera, que hoy está evangelizando en 82 países de nuestro planeta.

​Los primeros misioneros verbitas, en poco tiempo, lograron cosas verdaderamente maravillosas, con muy pocos recursos. Es verdad que carecían de las cosas materiales, de los medios tecnológicos que tenemos hoy, pero en su corazón tenían el ardor y el celo apostólico. Con sus actitudes nos dicen que transmitir a Cristo no depende de la elocuencia, ni del talento puramente humano, sino de la gracia de Dios y de un testimonio de vida.“Verba docent, exempla trajunt”, es decir: “Las palabras enseñan, pero el ejemplo atrae, entusiasma”.

​Por otro lado, quiero destacar también a la Madre Teresa de Calcuta,gran misionera de los pobres, que resaltaba la importancia de los pequeños gestos de amor como: sonreír, agradecer, valorar las cosas cotidianas, derramar el amor por donde caminamos…. Ella, confesaba que no estaba segura de cómo sería el cielo, pero sí sabía que Dios no nos preguntaría cuántas cosas buenas hicimos, sino cuanto amor pusimos en todo lo que hicimos. Con frecuencia la gente dona cosas, pero ella, como tantos otros misioneros, donó su vida al servicio de los demás, lo más bello que tenía, pues es más fácil regalar cosas materiales que donarse a sí mismo. 

​Esta entrega incondicional la encontramos también hoy en muchos de nuestros padres y en tantas mujeres que asisten a niños de escasos recursos. Mi amigo Juan me suele decir con frecuencia: “Padre, las mujeres que trabajan en los merenderos son “cristos vivientes”, y agrega: “no sé si ellasvan a misa, pero son verdaderamente cristianas y misioneras”. Atender generosamente a “otros cristos hambrientos”, brindar el servicio gratuito a los demás es un acto verdaderamente cristiano y profundamente samaritano. 

​Hoy, la situación social en nuestra Patria es difícil. Las estadísticas presentan diversas apreciaciones. No importa si los datos son precisos o no, porque cuando se trata de pobreza no solo es tema de números, sino de personas de carne y hueso.

​Queridos amigos, pidamos a Dios que cada uno de nosotros pueda serverdadero discípulo de Jesús, a fin de que los demás puedan reconocer que somos «cristianos» no solo por lo que decimos, sino por el servicio generoso y desinteresado que brindamos.

Que Dios nos bendiga