Queridos amigos. ¿Cómo están? Espero que bien. El 20 de mayo de 2020 en el diario El Litoral apareció esta bella y profunda reflexión de Omar, que a continuación me permito compartirles. Nos dice: “Qué pena que no haya en la televisión programas que hablen más de lo esencial de la vida. Es tan difícil que haya producciones donde se hable de la paz, de la armonía, del equilibrio interior de las personas. Donde se pueda enseñar con profesionales cómo educar a los hijos, a los adolescentes. Hablar de la esencia de nuestro interior y de lo espiritual. Hablar de las normas de convivencia esenciales para que la sociedad pueda vivir en paz. Pero, lamentablemente, lo único que se habla en televisión es de política, de economía, de violencia, de corrupción, de virus…”
Comienzo con esta cita, porque los textos bíblicos de hoy nos invitan a un profundodiscernimiento. San Pablo nos exhorta diciendo: “Les ruego, hermanos, por la misericordia de Dios, no sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien, transfórmense por la renovación de su mente para saber lo que es bueno, lo perfecto”. Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Cuánta verdad contienen estas enseñanzas de San Pablo. Porque mire como se mire, no estamos bien en muchos aspectos de nuestra compleja realidad, y lo triste es que esto no es pura casualidad. Más bien todo o casi todo es causal. El malestar generalizado en la cultura, economía, educación y política de hoy tiene sus causasconcretas, tiene sus protagonistas fáciles de identificar.
El mito del eterno progreso basado en la razón científico-técnica nos ha llevado a creer que todos los problemas se resolverían mediante elprogreso material. Se nos quería y quiere decir que no hay límite para la mente humana. Gracias a la razón científico-técnica nos propusimostransformar el mundo en el “Paraíso Terrenal”, ypor desgracia fracasamos. Es verdad, hemos inventado tantas cosas técnicas extraordinarias, maravillosas, pero también inventamos las “cámaras de gas” matando a millones de seres humanos.
La razón humana sola no tiene capacidad para ofrecer la “felicidad plena”, no tienecapacidad de percibir el sentido y la finalidad delas cosas. Y este es nuestro gran problema.
Nos dejamos llevar por el mito de eterno progreso, y lamentablemente nos despertamos de un sueño, descubriendo que hemos creado un mundo escandaloso, de grandes contrastes sociales, injusticias donde hay pocos ricos y muchos pobres. Hemos descuidado la creación, y hoy el Planeta, nuestra Madre Tierra está “agonizando”. Sí, lo repito con dolor, está agonizando. ¿Acaso, los terremotos que nos afectan, las inundaciones a grandes escalas, las sequias y hambrunas, nada tienen que ver con la acción humana?
Y si esto fuera poco, hoy pretendemoscambiar las leyes biológicas y hasta la mismanaturaleza humana imponiendo la ideología de género. Sin lugar a dudas, muchas cosas no andanbien. LA INSENSATEZ HUMANA NO TIENE LÍMITES y lamentablemente, el Evangelio con su propuesta del verdadero humanismo, tiene poco aprecio e incide cada vez menos en nuestro modo de pensar, sentir y actuar.
¿Cómo actuar para revertir este camino tanequivocado? ¿Cómo frenar la destrucción del Planeta Tierra y el daño que nos causamos a nosotros mismos? La exhortación San Pablo de este domingo es magistral. Nos dice: “…transfórmense por la renovación de su mente para saber lo que es bueno, lo perfecto…” ¿Qué es lo bueno, ¿qué es lo noble, ¿qué es lo perfecto? ¿Bueno para quién? ¿Noble para quién? ¿Bueno solo para mí o para todos? ¡Cuántas preguntas!
Mis queridos amigos, el día 21 de agostocelebramos la Fiesta de San Pio X y el Día del Catequista. A través de este medio, primero felicito a todos los que tienen la bella misión de evangelizar, a todos los que están sembrando las semillas de la Palabra de Dios en los corazones de los niños, adolescentes y jóvenes. Pero también, por otro lado, destaco la importancia fundamental de la catequesis, como camino de crecimiento y maduración de la fe en un contexto comunitario – eclesial, que da sentido a la vida. El acentopuesto en lo comunitario es clave porque desafortunadamente muchas veces limitamos la catequesis a la instrucción de niños y su preparación a los sacramentos olvidándonos queel verdadero catequista del niño es la “comunidad de adultos”, en que vive. Incluso, si la comunidad no evangeliza, si la familia no evangeliza, todo lo demás está condenado al fracaso rotundo, y de hecho lo es. Ninguna comunidad puede enseñar lo que no vive y lo que no ama.
Pidamos a Dios que nos ilumine a ser personas sabias y prudentes, a poder vivir el mensaje de San Pablo: “no sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien, transfórmense por la renovación de su mente para saber lo que es bueno, lo perfecto”. Que todos tengamos un lindo domingo.
Que Dios nos bendiga.